Los trabajos se concentran actualmente en las bases que soportarán las estructuras, cada una de 12,50 metros de largo por 10 metros de ancho. Una vez terminados, permitirán que los vehículos circulen por el nivel superior, mientras en la parte baja funcionará una rotonda para distribuir el tráfico.
La nueva configuración busca reducir las paradas en los semáforos y mejorar la movilidad por este importante acceso al municipio.
La proyección es que para diciembre gran parte del intercambiador esté habilitada, mientras posteriormente se completarían acabados, zonas verdes y siembra de árboles.
Será el primer intercambiador vial de estas características en Tuluá, una obra que cambiará por completo la imagen de la carrera 40.






