La decisión fue emitida por el Tribunal Penal de la provincia de Qom, que consideró que la artista incurrió en conductas contrarias a la moral pública y a las normas religiosas al difundir contenido que las autoridades calificaron como “inmoral” a través de internet.
Además del castigo físico, Ahmadi y ocho integrantes de su equipo de trabajo fueron sancionados con la prohibición de salir de Irán y de ejercer actividades artísticas durante los próximos dos años.
El proceso judicial se originó a finales de 2024, cuando la cantante publicó en YouTube un concierto grabado en un antiguo caravasar. En el video, que alcanzó millones de reproducciones, la artista apareció sin hiyab y acompañada por varios músicos, una acción que desafía las estrictas restricciones impuestas a las mujeres en la República Islámica.
Las leyes iraníes prohíben que las mujeres canten en público ante audiencias mixtas y limitan severamente sus presentaciones artísticas. Las autoridades argumentaron que el evento fue realizado sin autorización y en contravía de las normas vigentes.
La condena generó rechazo de organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas internacionales, quienes calificaron la decisión como una violación a la libertad de expresión y a los derechos de las mujeres. Diversos sectores han solicitado la revisión del fallo y denunciaron que este tipo de sanciones buscan silenciar las voces femeninas dentro del país.



