Según el más reciente boletín, persiste la actividad sísmica asociada al movimiento de fluidos en el interior del volcán, así como un incremento en las emisiones de gases como dióxido de azufre (SO₂) y dióxido de carbono (CO₂). Las columnas de ceniza alcanzaron hasta un kilómetro de altura y se desplazaron hacia el occidente y noroccidente, provocando caída de ceniza en el norte de Popayán y en varias veredas del municipio de Puracé.
El SGC advirtió que los parámetros registrados en los últimos días son los más altos desde que comenzó el monitoreo del volcán, lo que evidencia una alteración significativa en su comportamiento. No obstante, aclaró que la alerta naranja no significa que una erupción sea inminente, aunque sí indica una mayor probabilidad de que ocurra.
Las autoridades reiteraron el llamado a no acercarse a los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, debido al riesgo de emisiones repentinas de gases y ceniza, e insistieron en seguir únicamente la información oficial y las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo.



