Amenaza mortal

Tanto las autoridades que arremetieron contra lo que es conocido en Bogotá como el Bronx como el pueblo en general, están asombrados, indignados y estupefactos con lo que, hasta esta semana, se ha descubierto en sus interiores que refleja nada...

Tanto las autoridades que arremetieron contra lo que es conocido en Bogotá como el Bronx como el pueblo en general, están asombrados, indignados y estupefactos con lo que, hasta esta semana, se ha descubierto en sus interiores que refleja nada más ni nada menos que la terrible pesadilla que viven quienes han caído de lleno en la drogadicción y que en la mayoría de los casos no encuentran una salida y finalmente solo les queda el camino hacia el suicidio o llevar una pesada carga que es a su vez, tortuosa, penosa y por supuesto a todas luces, inhumana e indignante.

Caer en esta situación se convierte en un infierno día a día, del cual no encuentran escape sino la misma drogadicción, y esto lo saben muy bien los criminales que distribuyen toda clase de estupefacientes, no solo en la capital de la república sino en todo el territorio colombiano. Y más aún, los bandidos se ingenian nuevas tácticas con sórdidas intenciones para atraer cada vez, más personas a esta indignante tragedia como lo son ahora las novedosas presentaciones de las drogas sintéticas que en apariencia serían dulces que venden normal y legalmente las multinacionales, con el fin de que los niños y adolescentes caigan en sus trampas mortales. Y es así como se están vendiendo dulces y golosinas con sustancias alucinógenas en su contenido, envueltos en empaques donde aparecen figuras tradicionales que aparecen diariamente en los medios de comunicación en forma publicitaria.

Están engañando de manera irreverente y mortal a la juventud por ahora en las grandes capitales, en donde los distribuidores se paran en las esquinas de las instituciones educativas para ofrecer los aparentes dulces a los estudiantes y en verdad son drogas sintéticas que hacen daño a la salud de quienes las consumen y, lo más preocupante, es que se inicia un camino hacia la adicción de donde será muy difícil salir. Por lo tanto, es necesario que los padres de familia, los educadores y las autoridades correspondientes, tomen cartas en el asunto porque realmente está seriamente amenazada la vida de la juventud colombiana.

Que las autoridades no cesen de ejercer vigilancia y estricto control en cercanías de colegios, escuelas e inclusive universidades, con el fin de capturar a quienes distribuyen estos falsos atractivos en dulces y calcomanías, para que sean sancionados de acuerdo a la ley. Y por supuesto, desde la normatividad legal, es urgente que a las autoridades de policía se les ofrezca garantías y claras disposiciones para combatir este tipo de drogas, porque estamos cayendo en un círculo vicioso, cuando en ocasiones no se sabe distinguir hasta dónde llega el delito y hasta dónde la legalidad en el consumo de estupefacientes. Ya es hora de no continuar ensayando proyectos y programas a cuentagotas, es urgente que se establezca una política de Estado para combatir en todo sentido el problema ya que se ha llegado al colmo de la insensatez, como es atentar contra la salud y la vida de la niñez colombiana porque a los bandidos solo les interesa el dinero y en nada tiene en cuenta el respeto a la integridad de la persona humana.

Lo fundamental es que el gobierno y los legisladores, como las autoridades de policía, trabajen coordinadamente, en forma permanente, sin bajar la guardia en lo concerniente a defender a los niños, mediante campañas, la enseñanza y serias advertencias a los padres de familia para que desde el hogar tengan plena claridad sobre el peligro de la drogadicción.


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