Las evaluaciones realizadas después de la emergencia determinaron que la estructura presenta afectaciones que representan un riesgo, por lo que las autoridades tomaron la decisión de retirar el tradicional inmueble.
Antes de su demolición, la comunidad de Versalles realizó un acto simbólico de despedida, como reconocimiento a un lugar por el que durante generaciones pasaron alcaldes, funcionarios y cientos de ciudadanos.
En sus instalaciones se adelantaron trámites, se tomaron decisiones y se vivieron momentos que hicieron parte de la vida cotidiana del municipio.
Ahora, el edificio desaparecerá del paisaje de Versalles, pero permanecerá como parte de los recuerdos de quienes durante años estuvieron vinculados a este lugar.



