Botiquín emocional después del terremoto: claves para recuperar la calma

Aunque ya hayan pasado varias semanas desde el terremoto, el cuerpo y la mente todavía pueden permanecer en estado de alerta. Sensación de que el piso se mueve, miedo a nuevas réplicas, dificultad para dormir o sobresaltos ante cualquier ruido son algunas de las reacciones que pueden aparecer después de una emergencia de gran magnitud.

Por eso, además de la reconstrucción física, también es importante atender las consecuencias emocionales que dejó el terremoto.

¿Siente que el piso se mueve?

Algunas personas pueden experimentar una sensación de movimiento o balanceo incluso cuando ya no está temblando. Ante esto, se recomienda apoyar firmemente los dos pies en el suelo, mirar un objeto fijo, tocar una superficie estable y respirar lentamente.

Una frase puede ayudar a recuperar la orientación: “En este momento estoy aquí. Voy a comprobar si realmente está temblando”.

La recomendación es evitar salir corriendo automáticamente. Primero hay que observar el entorno y comprobar si existe realmente una situación de peligro.

¿Tiene miedo de que vuelva a temblar?

El temor a una nueva emergencia puede aparecer repetidamente. En lugar de intentar ignorarlo, puede ser útil preguntarse: ¿está temblando ahora?, ¿estoy en un lugar seguro?, ¿sé qué hacer si ocurre una réplica?

Contar con un plan familiar, conocer las rutas de evacuación y mantener preparado un kit de emergencia permite transformar parte de la incertidumbre en preparación.

El miedo también puede aparecer al dormir

La noche puede aumentar la sensación de vulnerabilidad, especialmente en quienes viven en pisos altos o estuvieron dentro de una vivienda durante el terremoto.

Antes de acostarse, se recomienda identificar las rutas de salida, mantener libres los pasillos y escaleras y tener cerca zapatos, linterna y elementos básicos. También es aconsejable evitar revisar videos del terremoto, noticias o mensajes alarmistas justo antes de dormir.

Si la vivienda fue evaluada y declarada segura, puede ser útil recordarlo antes de acostarse. Si existen daños estructurales que aún no han sido revisados, la prioridad debe ser solicitar una evaluación técnica.

Cuando los recuerdos regresan

Imágenes, sonidos o sensaciones del momento del terremoto pueden aparecer inesperadamente. Una alternativa para volver al presente es utilizar la técnica 5-4-3-2-1: identificar cinco cosas que puede ver, cuatro que pueda tocar, tres sonidos, dos olores y un sabor.

También es normal que durante estos días cualquier ruido genere sobresalto. Ante una puerta que golpea, un camión o una vibración, se recomienda detenerse, observar, identificar qué ocurrió y comprobar si existe un peligro real.

¿Y si no está durmiendo bien?

Mantener horarios similares para dormir y levantarse, reducir el consumo de café y estimulantes durante la noche, evitar contenido relacionado con el terremoto antes de acostarse y practicar respiraciones lentas pueden ayudar.

Hablar durante el día sobre las preocupaciones también puede evitar que todos esos pensamientos lleguen a la cama.

Un pequeño botiquín para la ansiedad

Cuando aparezca la sensación de angustia, puede recordar seis pasos:

Pies: apóyelos firmemente en el suelo.

Mire: identifique tres objetos a su alrededor.

Toque: busque una superficie estable.

Respire: inhale suavemente y exhale más despacio.

Compruebe: pregúntese si existe un peligro real en ese momento.

Conecte: hable con alguien de confianza si lo necesita.

El objetivo es volver primero al presente y, desde allí, decidir qué hacer.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Muchas de estas reacciones pueden disminuir gradualmente después de una emergencia. Sin embargo, es recomendable buscar apoyo profesional si el miedo continúa siendo muy intenso, prácticamente no puede dormir, presenta crisis frecuentes de ansiedad, evita entrar a una vivienda que ya fue evaluada como segura, los recuerdos interfieren constantemente con su vida cotidiana o los síntomas empeoran.

El terremoto terminó, pero para algunas personas la sensación de peligro todavía permanece. Recuperar la tranquilidad también hace parte de la reconstrucción.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS).

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