Según cifras del DANE, durante 2025 nacieron 433.678 personas, 20.223 menos que en 2024, lo que representa una reducción del 4,5 % en un solo año. Si se compara con 2015, la caída supera el 30 %.
Esta tendencia ya empieza a tener efectos en diferentes sectores, especialmente en el educativo, donde disminuye progresivamente el número de niños que ingresan a las aulas. A largo plazo, el envejecimiento también podría generar mayores desafíos para los sistemas de pensiones, salud y cuidado.
Los expertos señalan que detrás de la disminución de los nacimientos hay múltiples factores. El alto costo de la vivienda y la crianza, los cambios en los proyectos de vida, la postergación de la maternidad y paternidad y las dificultades para conciliar el trabajo con la vida familiar hacen parte de las razones analizadas.
A esto se suman las dificultades de fertilidad que pueden aparecer cuando las parejas retrasan la decisión de tener hijos.
Ante este panorama, especialistas plantean que la respuesta no debe limitarse a incentivar los nacimientos, sino crear condiciones que permitan a quienes desean formar una familia hacerlo. Entre las propuestas aparecen mejores políticas de cuidado, entornos laborales compatibles con la parentalidad y mayor acceso a servicios de fertilidad y reproducción asistida.
La situación refleja un fenómeno que ya afecta a buena parte de América Latina: sociedades con menos nacimientos y una población cada vez más envejecida, un desafío que Colombia tendrá que enfrentar en los próximos años.



