De acuerdo con información entregada por ASORUT, entidad encargada del Distrito de Adecuación de Tierras Roldanillo–La Unión–Toro, después del terremoto fueron identificados tres puntos críticos en el sistema de protección, dos de ellos en jurisdicción de Roldanillo, aproximadamente en los kilómetros 10 y 15, y otro en el kilómetro 25, en La Unión.
Las inspecciones realizadas después del sismo evidenciaron grietas, hundimientos y otras alteraciones en el terreno. En algunos sectores también se habría observado salida de agua mezclada con arena, una situación que podría estar relacionada con procesos de licuefacción del suelo y que deberá ser determinada mediante estudios técnicos especializados.
La situación genera especial preocupación porque este dique, de aproximadamente 44 kilómetros de extensión, constituye una barrera fundamental frente a posibles inundaciones del río Cauca.
El área protegida comprende alrededor de 10.250 hectáreas cultivables, una de las zonas agrícolas más importantes del norte del Valle, donde se producen diferentes cultivos y cuya actividad representa el sustento de miles de familias.
Según ASORUT, cerca de 6.000 familias se encuentran dentro del área de influencia del distrito y la actividad agrícola genera aproximadamente 10.000 empleos directos y 40.000 indirectos.
Por ahora, las afectaciones encontradas no significan que el dique vaya a colapsar de manera inminente. Sin embargo, desde ASORUT se ha advertido sobre su alta vulnerabilidad después del terremoto y la necesidad de realizar estudios e intervenciones antes de que el río Cauca alcance niveles elevados.
La preocupación aumenta teniendo en cuenta los antecedentes de inundaciones en esta región. Durante la temporada invernal de 2011, miles de hectáreas de la zona plana de Roldanillo resultaron inundadas, dejando importantes pérdidas para agricultores y propietarios.
Mientras los municipios afectados por el terremoto concentran esfuerzos en reconstruir viviendas, comercios y edificaciones, la emergencia también empieza a revelar daños menos visibles pero potencialmente graves en la zona rural.
Determinar la magnitud real de las afectaciones del dique y ejecutar las obras necesarias será fundamental para evitar que las consecuencias del terremoto puedan convertirse, ante una eventual creciente del río Cauca, en una nueva emergencia para las comunidades y la producción agrícola del norte del Valle.



