Uno de los primeros signos que recomiendan observar los especialistas es la disminución del marcaje con el rostro y el cuerpo sobre muebles, esquinas u otros objetos del hogar. Este comportamiento les permite liberar feromonas y reconocer el lugar como un espacio seguro. Cuando deja de hacerlo de manera repentina, podría estar experimentando ansiedad, estrés o incluso alguna enfermedad.
Otra señal de alerta es la reducción en el acicalamiento. Los felinos dedican gran parte del día a limpiar su pelaje, por lo que abandonar o disminuir esta rutina puede indicar desde un problema emocional hasta una condición médica que requiere atención veterinaria.
Los expertos también advierten que esconderse con frecuencia, jugar menos, perder el apetito, beber menos agua, hacer sus necesidades fuera del arenero o permanecer en constante estado de alerta son conductas que no deben pasarse por alto.
Para ayudar a prevenir estos problemas, recomiendan ofrecer un ambiente tranquilo y enriquecido, con rascadores, escondites, lugares elevados para descansar y acceso permanente a comida, agua y un arenero limpio. Mantener rutinas estables y evitar cambios bruscos también contribuye al bienestar del animal.
Si estos comportamientos persisten o aparecen otros síntomas, lo más recomendable es acudir al veterinario o a un especialista en comportamiento felino para determinar la causa y brindar el tratamiento adecuado.



