La otrora apacible Guadalajara de Buga no es más que un recuerdo lejano, hoy no pasa un día sin que se reporte un hecho de violencia o un atraco callejero que es el pan de cada día.
Lo peor del asunto es comprobar como la gestión de la seguridad ciudadana le quedó grande a Karol Martínez, alcalde municipal, ella, sin despeinarse, hace videos que distribuye entre sus publicistas bien pagados -con cargo al presupuesto municipal-, donde aparece invitando a un festival de la fritanga, a un desfile de modas, o con el concejal Diego Cardona inaugurando un pavimento sin terminar, como el de la calle 22; pero de diseñar una estrategia de seguridad ciudadana, absolutamente nada.
Ahora mismo, en hechos de violencia callejera, que tiene inquieta a la comunidad bugueña, en el marco del desfile folclórico que dio inicio a la Feria Agropecuaria, se presentó un hecho violento donde en el enfrentamiento a bala de dos personas salió herida una niña de 14 años que lucha por su salud en el Hospital Departamental en Cali.
La señora Karol Martínez no se da por enterada de esto, a sabiendas que es su obligación responder por la seguridad del municipio.
No hace mucho una distinguida dama de la ciudad no resistió su rabia e impotencia y grabó un video donde denuncia como ella y su anciano padre fueron testigos de un asalto a mano armada en un parqueadero de la ciudad, donde una persona resultó herida, diciendo que ya no se siente segura en el centro de la ciudad.
Igual sucedió en una reconocida panadería de la zona histórica, donde hombres con arma de fuego en mano intimidan, atracan a personas que recién salían del banco y huyen tan tranquilos, ya van dos casos en este sitio.
Asaltar en parqueaderos y en esa panadería a quienes salen de retirar dinero de la zona bancaria se convirtió en el modus operandi favorito de los delincuentes, en tanto, la alcaldesa de Buga dice que la seguridad está divinamente y todo se trata de desinformación política para hacerle daño a su gestión.
Los casos de sicariato se han recrudecido, igual el atraco a viviendas a cualquier hora del día o la noche, en Buga la gente tiene miedo y no es para menos. Es cierto que fenómenos de inseguridad siempre han existido, lo cual no es excusa para justificar este desmadre cotidiano en la administración de Karol.
La Constitución de 1991 decidió que los alcaldes son los jefes de policía de su municipio, deben liderar a la autoridad policial, acompañarla en sus operativos y mantenerla bien dotada, además de darle buen uso al pomposo y supuestamente moderno Centro de Comando y Control de la Policía, recién inaugurado, que al parecer, no ha servido para nada.




