El rumbo a seguir

El presidente Gustavo Petro en las últimas semanas ha sido enfático en dejar claro que su principal legado, aquel en que se condensa toda su política social, consistió en que hoy exista por primera vez más clase media que baja.

El acceso universal a educación superior pública y la consolidación de la básica y secundaria, a tierras en clave de reforma agraria y cumplimiento del punto 1 del Acuerdo de Paz de 2016, el bono pensional que fue triplicado, la reforma laboral aprobada contra viento y marea en el Congreso, o el salario mínimo vital y móvil son  factores decisivos para que la gente se movilice socialmente hacia arriba y por ello hoy sea posible que a corte de 2025 casi 4 millones de personas hayan salido de la pobreza monetaria  en el país, y con un estimativo de 7 millones para agosto de 2026 cuando Petro entregue el poder, desmintiendo otra vez a la derecha que se la pasó diciendo que el presidente se haría reelegir como hizo su mesías Uribe.

Esto a pesar del boicoteo de toda la oposición, que no fue perfilada ni perseguida como en anteriores gobiernos, pero es prometido en términos macabros de ¨destripar¨ por el cuestionado candidato de la externa derecha, en cuya campaña se aglutinan los de siempre para asaltar al Estado.

Iván Cepeda Castro, un hombre probo y decente, distinto a Petro en sus formas, consciente de que el achicamiento de las brechas de desigualdad social es el rumbo a seguir para asegurar la convivencia y reducir la violencia en el país, apostará hasta 2030 por la profundización de las reformas sociales, el respeto a la empresa privada, y a unas relaciones internacionales soberanas que no se arrodillen a los intereses imperiales yanquis.

Angelo Victoria Russi.

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