El documento fue interpretado como una hoja de ruta para cualquier eventual respaldo político y contiene planteamientos que marcan distancia frente a varias propuestas impulsadas por la izquierda.
Fajardo comenzó haciendo un llamado a reducir la polarización y a evitar que los adversarios políticos sean tratados como enemigos. También defendió el respeto a la institucionalidad, la independencia de poderes y rechazó cualquier intento de modificar las reglas de juego mediante una Asamblea Constituyente.
En materia de lucha contra la corrupción, pidió una estricta rendición de cuentas del actual gobierno y medidas que impidan el uso indebido de los recursos públicos.
Sobre seguridad, aseguró que el país necesita recuperar el control territorial frente a grupos armados, el narcotráfico y las economías ilegales, al tiempo que calificó como insuficientes los resultados de la política de “paz total”.
El exalcalde también insistió en que la educación debe convertirse en una prioridad nacional para generar más oportunidades, especialmente entre los jóvenes, quienes —según señaló— necesitan más acceso a empleo, salud mental y formación tecnológica.
Respecto al sistema de salud, propuso garantizar atención oportuna, acceso a medicamentos y estabilidad financiera para asegurar la sostenibilidad del modelo.
Asimismo, defendió un Estado incluyente que proteja los derechos de las mujeres, las minorías, las víctimas y las poblaciones históricamente excluidas.
En el ámbito económico, planteó fortalecer la inversión privada, mejorar la infraestructura y promover un crecimiento sostenible que genere empleo y bienestar.
Finalmente, pidió reconstruir las relaciones internacionales a través de una política exterior basada en el diálogo, el pragmatismo y la defensa de los intereses nacionales.
La publicación del decálogo se conoce mientras las campañas de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella intentan atraer el respaldo del sector político representado por Fajardo de cara a la segunda vuelta del próximo 21 de junio.

