La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Tufts y publicada en The Journal of Nutrition, analizó datos de adultos estadounidenses recopilados entre 1999 y 2018. Los resultados mostraron que quienes bebían entre una y dos tazas al día tenían un riesgo de mortalidad un 16 % menor frente a quienes no consumían café. Para quienes tomaban entre dos y tres tazas, la reducción asociada fue del 17 %.
Al estudiar los ingredientes adicionales, los investigadores encontraron que el café negro se relacionó con un riesgo de mortalidad un 14 % menor. Esta asociación también apareció cuando se añadían menos de 2,5 gramos de azúcar y un gramo de grasas saturadas por taza.
Sin embargo, cuando se superaban esas cantidades, la relación con una menor mortalidad dejaba de ser estadísticamente significativa. Esto no significa que el azúcar o la leche eliminen automáticamente los posibles beneficios del café, sino que su composición podría influir en esa asociación.
Los científicos advierten que el estudio es observacional y no demuestra que el café prolongue directamente la vida. Sus resultados sugieren que el consumo moderado y la cantidad de ingredientes añadidos son aspectos que vale la pena tener en cuenta.



