La modelo, actriz y creadora de contenido, reconocida por interpretar a Rebeca en la serie Cien años de soledad, señaló al director mexicano Mauricio Sierra y a sus casas productoras por presuntamente generar seis o siete personajes con rasgos similares a los suyos, con el propósito de comercializarlos en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Según explicó la abogada María Juliana Marín, especialista en derecho de la moda, utilizar la imagen de una persona con fines comerciales requiere autorización previa, expresa e informada, incluso cuando se recurre a herramientas de inteligencia artificial.
La experta también indicó que Akima podría acudir a mecanismos legales para solicitar el retiro de las imágenes y reclamar una eventual indemnización, siempre que logre demostrar los daños ocasionados por el uso no autorizado.
El caso también plantea cuestionamientos éticos sobre la representación de la belleza y la apropiación de rasgos indígenas y latinoamericanos. Akima manifestó su preocupación por la posibilidad de que su apariencia sea modificada para ajustarse a estereotipos y comercializar una imagen que no corresponde a su identidad.
Aunque la inteligencia artificial ofrece nuevas posibilidades para la creación visual, especialistas advierten que su uso debe respetar el consentimiento, la identidad y los derechos de las personas, especialmente cuando las imágenes se destinan a fines publicitarios.



