Según el testimonio entregado por la hija de los adultos mayores, la relación terminó en 2024 y durante su convivencia habría sido víctima de violencia física, verbal y psicológica, hechos por los que denunció a su expareja. El hombre residía en la casa de sus padres desde noviembre del año pasado, donde pagaba arriendo por una habitación.
Una cámara de seguridad instalada en la entrada de la vivienda habría registrado a un hombre saliendo del lugar con el rostro cubierto y una gorra que pertenecería a una de las víctimas. El registro llamó la atención de un familiar y se convirtió en un elemento relevante para la investigación.
Las autoridades adelantan las diligencias correspondientes para esclarecer el doble homicidio y determinar la responsabilidad del capturado en los hechos.



