Lo que debía ser una jornada para definir quiénes estarán al frente del Concejo Municipal de Tuluá durante el último año del periodo político terminó en medio de desacuerdos, gritos y cuestionamientos sobre el desarrollo de la elección.
La sesión fue convocada para elegir la mesa directiva correspondiente a 2027. Al iniciar el procedimiento, el presidente de la corporación, Denny Mejía, propuso un mecanismo de votación en el que cada concejal debía acercarse a la secretaria para recibir un papel, dirigirse al cubículo y depositar su voto en la urna.
La metodología generó debate entre los cabildantes, aunque finalmente fue aprobada para continuar con la elección.
Sin embargo, la primera ronda de votaciones terminó empatada, por lo que se decidió realizar una segunda vuelta. Durante este nuevo intento, Mejía manifestó que, presuntamente, algunos concejales estaban siendo presionados para mostrar el sentido de su voto.
La situación elevó la tensión en el recinto, donde se presentaron discusiones y gritos entre los participantes. En medio de este ambiente, el presidente decidió levantar la sesión, dejando sin concluir el proceso electoral.
¿Qué pasará con la elección?
Tras la suspensión, la elección de la mesa directiva quedó pendiente y deberá retomarse en una nueva sesión, cuya fecha está por definirse.
El procedimiento también abrió interrogantes sobre la decisión de levantar la sesión en esas circunstancias. Se habla de posibles demandas relacionadas con la actuación de la presidencia, aunque será necesario establecer los argumentos jurídicos y las disposiciones reglamentarias aplicables para determinar si hubo alguna irregularidad.
El episodio marca una situación inusual en la dinámica política del Concejo de Tuluá y deja pendiente la definición de quienes asumirán la dirección de la corporación durante 2027.
Por ahora, la atención está puesta en la nueva convocatoria y en las decisiones que se adopten para retomar una elección que terminó antes de llegar a una decisión definitiva.



