Su pulpa contiene vitamina C y vitaminas del complejo B, además de minerales como potasio, magnesio, fósforo y calcio. Como parte de una alimentación variada, estos nutrientes contribuyen al funcionamiento normal del organismo.
La planta también tiene una larga tradición de uso medicinal. Las hojas, por ejemplo, suelen emplearse en infusiones para diferentes molestias. Sin embargo, la evidencia científica sobre sus efectos en humanos todavía es limitada y no permite considerar estas preparaciones como tratamientos médicos. Estudios recientes sí han identificado compuestos antioxidantes y otras sustancias bioactivas en las hojas, pero se necesita más investigación para determinar su eficacia y seguridad.
Uno de los temas que más interés ha generado son las acetogeninas, sustancias presentes en la guanábana que han mostrado actividad contra células tumorales en investigaciones de laboratorio. Estos resultados son preliminares y no demuestran que consumir la fruta, sus hojas o infusiones prevenga o cure el cáncer.
Por eso, la guanábana puede disfrutarse como fruta dentro de una alimentación equilibrada, pero sus hojas y extractos no deberían utilizarse para reemplazar tratamientos médicos ni consumirse con fines terapéuticos sin orientación profesional.



