El cálculo incluye los recursos invertidos directamente en la producción y el movimiento económico generado alrededor de ella. Para la segunda parte, el proyecto trabajó con más de 970 proveedores y negocios locales, vinculados a actividades como construcción, escenografía, transporte, alimentación, hotelería, alquiler de equipos y servicios audiovisuales.
La grabación también tuvo una importante dimensión territorial. La producción llegó a más de 15 departamentos y requirió 154.888 noches de hotel. En Tolima se levantó el set que representó a Macondo, donde el equipo trabajó durante 190 días para darle vida al pueblo imaginado por Gabriel García Márquez.
Aunque el Valle del Cauca no fue una de las regiones escogidas para el rodaje, sí hizo parte de esta historia a través de su talento. La actriz caleña Marleyda Soto interpretó a Úrsula Iguarán en su etapa adulta, consolidando la presencia de artistas vallecaucanos en una de las producciones colombianas de mayor alcance internacional.
Además, durante la etapa de búsqueda de escenarios y referentes para construir el universo visual de la serie, el equipo de producción recorrió diferentes zonas del Valle.
La magnitud del proyecto también quedó reflejada en su producción artística: entre ambas partes se confeccionaron 70.000 prendas, mientras que 227 músicos participaron en la creación de los sonidos que acompañaron la historia.
Para Netflix, la serie demostró la capacidad de la industria audiovisual colombiana para desarrollar proyectos de gran escala y conectar el talento nacional con audiencias alrededor del mundo.



