Para los mejoramientos se entregarán kits de techo y paredes, dependiendo de los daños registrados en cada vivienda. En los casos donde ambos elementos resultaron afectados, las familias podrán recibir los dos tipos de materiales.
El proceso contará con asistencia técnica para orientar las obras y, en las viviendas nuevas, la Gobernación asumirá el pago de un maestro, un oficial y un ayudante. Los beneficiarios deberán aportar dos personas para apoyar los trabajos, con el objetivo de que las nuevas construcciones cumplan condiciones de resistencia sísmica.
La selección de los beneficiarios prioriza a adultos mayores, mujeres cabeza de hogar, personas con discapacidad y víctimas del conflicto armado. Para definir esta primera fase, la información de los censos realizados tras la emergencia fue cruzada con los registros del RUFE y el Sisbén.
La Gobernación también anunció la conformación de un comité de control social y veeduría, con participación de la comunidad para hacer seguimiento a la entrega de las ayudas y al desarrollo de las obras.
Entre los beneficiarios está María Liliana Galeano, quien aseguró que durante los días posteriores al terremoto veía los daños de su vivienda sin saber cómo podría repararlos.
“Hay que creer y es cierto, no fueron solo promesas, es cierto. Es algo que uno ve que se está cumpliendo”, expresó tras conocer que recibirá materiales para reconstruir su casa.



