La jornada reunió a familias, jóvenes, adultos mayores y campesinos, quienes elevaron plegarias por quienes permanecen afectados y por el regreso de la tranquilidad al territorio. El encuentro fue acompañado por el mensaje “¡Chaparral clama a Dios!”.
La preocupación aumentó durante los últimos días por la seguidilla de movimientos telúricos. Según el reporte compartido por la comunidad, más de 350 sismos se han registrado en menos de tres días, varios de ellos superiores a los cuatro grados de magnitud y de carácter superficial.
Los temblores no son la única emergencia que enfrenta Chaparral. A la incertidumbre provocada por los movimientos de tierra se suma un complejo panorama ambiental debido a los incendios forestales que han afectado más de 8.000 hectáreas de bosques, montañas y otras zonas naturales.
Para los habitantes, la noche de oración también fue un espacio para expresar su preocupación y acompañarse mutuamente en medio de una situación que ha alterado la rutina de numerosas familias.
Mientras continúan las labores de atención y monitoreo, la comunidad mantiene la esperanza de que tanto la actividad sísmica como las llamas disminuyan y que Chaparral pueda superar estos días de incertidumbre.
La imagen de las luces encendidas en distintos puntos del municipio quedó como símbolo de una comunidad que, en medio de la emergencia, decidió reunirse para pedir protección y mantener viva la esperanza.





