Entre sus principales síntomas están las alucinaciones, delirios, paranoia, pensamiento desorganizado, agitación, irritabilidad e insomnio. También pueden presentarse episodios de manía o depresión y cambios repentinos en el comportamiento.
Según expertos citados por Cleveland Clinic, la condición afecta aproximadamente a una o dos de cada 1.000 mujeres después del parto. Aunque puede aparecer después de cualquier embarazo, algunos factores pueden aumentar el riesgo, entre ellos antecedentes de trastornos psiquiátricos, especialmente el trastorno bipolar.
No es lo mismo que la depresión posparto
La psicosis posparto debe diferenciarse de la depresión posparto, que es mucho más frecuente. Esta última puede producir tristeza persistente, ansiedad, desesperanza, pérdida de interés, sentimientos de culpa, falta de energía y dificultades para concentrarse.
En algunos casos también pueden aparecer pensamientos de autolesión, por lo que igualmente requiere valoración profesional.
¿Por qué es una emergencia?
La psicosis posparto puede hacer que la persona pierda el contacto con la realidad, por lo que requiere atención médica inmediata. El tratamiento puede incluir hospitalización, medicamentos psiquiátricos y otras intervenciones especializadas.
Uno de los tratamientos que puede utilizarse en determinados casos es la terapia electroconvulsiva, realizada bajo anestesia y mediante estímulos eléctricos controlados.
La detección temprana es fundamental. Ante alucinaciones, delirios, paranoia o cambios graves de conducta después del parto, es necesario buscar atención médica urgente y no dejar sola a la persona afectada.
El tema ha vuelto a generar atención internacional por el juicio contra Lindsay Clancy, en Massachusetts, una mujer acusada de matar a sus tres hijos en 2023. En ese proceso se discute el estado de su salud mental y su responsabilidad penal.



