El general Luis Miguel Díaz, comandante del Comando Aéreo de Combate N.º 5 de la Fuerza Aérea Colombiana, confirmó que personal militar logró ser insertado en uno de los puntos del accidente. Sin embargo, durante esta primera inspección no fueron encontrados cuerpos ni rastros de las personas que viajaban en la aeronave.
La avioneta, tipo Cessna, cumplía una misión médica y transportaba al piloto y a cuatro mujeres integrantes del personal de salud. Tras el accidente, ocurrido el pasado domingo, el fuselaje quedó dividido en dos partes, cuyos restos se encuentran en diferentes puntos de la montaña.
Un rescate marcado por las condiciones del terreno
El operativo se desarrolla en el sector rural de Oscordó, en Pueblo Rico, Risaralda, en límites con Chocó y sobre el cerro del Parque Tatamá.
La zona presenta fuertes pendientes y una vegetación densa que impide el aterrizaje de helicópteros, por lo que los rescatistas deben ser transportados mediante grúas aéreas. Estas condiciones también dificultan el desplazamiento terrestre hacia el segundo punto donde se encuentran los restos.
A esto se suman las condiciones meteorológicas adversas y las bajas temperaturas, que complican las labores de búsqueda.
Los equipos de la Fuerza Aérea que ya ingresaron a la montaña cuentan con equipos de comunicación, protección para el frío y suministros para permanecer hasta tres días en el lugar.
Las autoridades esperan que una mejoría en el clima permita trasladar a los rescatistas hacia el segundo punto del accidente para continuar con la inspección. La búsqueda de los cinco ocupantes continuará hasta revisar los diferentes restos de la aeronave y establecer qué ocurrió con ellos.



