No hay derecho que este señor camarógrafo de Win Sport, use descaradamente las endebles sillas ubicadas en el segundo piso del estadio Doce de Octubre para cumplir con su trabajo con el peligro de romperlas.
Pero mas triste es que ni la policía, ni los funcionarios del Imder y los aficionados que están a su lado le llamen la atención a este patán.
Como la costumbre se vuelve Ley, no nos extrañemos que los aficionados muy pronto hagan los mismo y hasta ahí llegaron las pocas sillas cómodas que tiene el Doce de Octubre.










