Cuando supe que mi vuelo a Madrid, vía Avianca, saldría de Cali directo a la capital de España, pensé que al viajar directo significaría una notable ganancia.
Lo que no sabía es que ese vuelo le dicen vuelo caliente, porque es por allí donde las mulas del narcotráfico intentan salir de pobres. Y en verdad que la Policía Antinarcóticos de servicio en el terminal aéreo de Palmaseca se esmera en recordarnos que los colombianos somos todos delincuentes en potencia.
Todos somos sospechosos y el interrogatorio a que te somete el guardia de turno, con cara de a mi no se me escapa ningún truco, es verdad bastante humillante. Dirán que cumplen con su deber y estoy de acuerdo, pero creo que hay maneras más respetables de requerir a quienes viajan al exterior sobre las verdaderas intenciones de su salida del país.
El estilo de la Policia Española es mucho más amable y la salida de su terminal no termina siendo un dolor de cabeza para los viajeros, como si sucede con la policía portuguesa que requisa minuciosamente todo frasco de crema, perfume, dentífrico, desodorante y demás artículos de belleza u aseo que llevan los pasajeros de manera normal en sus bolsos de mano. Las damas se ven sometidas a destapar frasco por frasco lo que genera largas filas y muchas protestas al no permitir el paso de diversos productos al ojo del guarda de turno.
No supe muy bien qué era lo que buscaban, pero esas engorrosas filas que se forman en la sala de embarque deslucen de un país con una geografía, una arquitectura, una gastronomía y unas gentes maravillosas. Portugal es un territorio de la poesía, no solo por sus poetas y escritores, Camoens, Pessoa, Tabicchi, para citar algunos, sino por sus fados, esa música que lleva y trae en la voz de sus mujeres la saudade del mar.
Haber compartido con el poeta mexicano Andrés Ordóñez el 21 de marzo, en el Centro Cultural de Belém, el más importante de la ciudad, en una lectura y conservatorio moderada por la poeta colombiana residente en Lisboa, Lauren Mendinueta, con un público interesado y enterado, es un recuerdo inolvidable. Espero que la presentación del Diario de los seres anónimos, el 24 de marzo en Madrid en la Librería Cervantes y Compañía, haya reunido a un grupo de amigos que hacen su vida en estas tierra y a los que me gustaría mucho darles un caluroso abrazo.