Niños en peligro

desde los 10 años, niños y niñas envían entre desde sus celulares y entre compañeros de clases, imágenes de sus cuerpos desnudos…” La facilidad con...

desde los 10 años, niños y niñas envían entre desde sus celulares y entre compañeros de clases, imágenes de sus cuerpos desnudos…”

La facilidad con que los niños tienen actualmente acceso a las redes sociales es impresionante, atrayente, fascinante y al mismo tiempo peligroso ya que desde temprana edad están cayendo igualmente en los engaños que personas inescrupulosas les tienden por este medio para someterlos a tratamientos infames de carácter sexual.
Hemos comprobado que desde los diez años niños y niñas comienzan por jugar entre sus compañeros de clases desde sus teléfonos móviles y se desnudan para enviar esas imágenes entre sí, aduciendo que es solo una picaresca que no tienen móviles aparentemente nocivos para su salud física y mental ni moral.
Sin embargo ya se han visto casos de las manipulaciones de que son objeto estos pequeños ya que no tienen la viveza ni experiencia del adulto que esconde bajo argumentos atrayentes sus oscuros objetivos que perjudican seriamente la integridad física y moral de los infantes y cuando los parientes o padres de familia se dan cuenta, es demasiado tarde.
Y estos casos se presentan por la ausencia de diálogo entre padres e hijos, porque permiten que se entretengan demasiado tiempo ante la televisión y el manejo de las redes sociales de tal manera que no interfieren en las ocupaciones de los adultos y se piensa equivocadamente que lo hacen bien.
No es así por cuanto los niños se ausentan física y espiritualmente de sus padres, se presenta un dique profundo e insondable de silencio permanente, ante los acontecimientos que les llegan desde el mundo moderno con los cientos y cientos de mensajes, algunos subliminales, que lógicamente confunden la mente infantil que se va desplegando en la virtualidad sin ninguna opción por ver la realidad de los acontecimientos diarios sin encontrar quien se los explique y aclare su confusión. Y es aquí donde el peligro es inminente porque fácilmente caen en las redes de personas perversas que utilizan estos mecanismos para aprovecharse sexualmente de los niños a quienes se les miente con falsas ilusiones y fantasías sobre la experiencia que pueden tener si se dejan manipular.
Por lo tanto, es muy importante que los padres de familia vuelvan a dialogar con sus hijos en forma personal pues ofrece confianza entre las partes; no es lo mismo gastar horas y horas vía celular que la cercanía en donde se puede reflejar el amor materno y paterno y hablar sobre los distintos problemas que se presentan en las instituciones educativas, aquellas inquietudes que afloran en su edad temprana, que muchas veces los guardan o los dicen en sitios en donde les ofrecen respuestas distorsionadas, especialmente si se hacen por los teléfonos móviles.
Todos sabemos que los niños son expertos en el manejo de las redes sociales y nos sorprende su habilidad y capacidad para encontrar lo que buscan y hasta los felicitamos, pero hay que estar alerta porque de un momento a otro, sin darnos cuenta y en el momento menos esperado, caen en manos de enajenados mentales, criminales en potencia, habilidosos bandidos que solamente quieren satisfacer sus bajos instintos ocasionando un gravísimo mal que a veces llena de llanto, tristeza y luto a muchas familias.
Es sumamente delicada la educación moral en los hogares e instituciones educativas porque estamos en un mundo en donde todo se relativiza, todo se permite dizque por experimentación y porque se menosprecia el respeto por la vida, la dignidad de la persona, la integridad moral del niño y de la niña. Sin querer volver a los tabúes de nuestros antepasados, sí es necesario una visión responsable, honesta, creativa, sensata y éticamente gratificante sobre la educación sexual de los niños para que tomen conciencia plena de la dignidad de su cuerpo.

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