“De ser el que enseña a ser un facilitador del aprendizaje”.
El concepto didáctico de la enseñanza-aprendizaje ha colocado al profesor en una posición importante en el desarrollo social y profesional del estudiante; Zabala (1999.190) apunta que el docente ha pasado de ser el que enseña a ser un facilitador del aprendizaje. Tanto es así que la práctica pedagógica de un docente influye en un alto porcentaje en las decisiones profesionales futuristas de los estudiantes próximos a graduarse; su entusiasmo, su forma de impartir una clase, su experiencia, su comunicación y adaptación en el aula influyen positivamente en las acertadas decisiones de los estudiantes y en su proyecto de vida para los próximos 60 años, pero en muchos casos, además, tristemente en forma negativa en sus equivocadas decisiones. La influencia de los profesores en la calidad de la enseñanza como consecuencia directa en la calidad del aprendizaje es una de las más grandes preocupaciones prioritarias en la investigación pedagógica y didáctica. En todo proceso formativo del estudiante existe un desarrollo positivo o negativo dependiendo de la formación profesional y humana que muestre el profesor dentro y fuera del aula, muchas veces condicionado por los procesos cognitivos impuestos por un sistema educativo cada vez más confuso y decepcionante con resultados desalentadores en lo que ha formación educativa se refiere. En muchos casos es criticable la participación en el aula de profesionales que sin ninguna formación pedagógica universitaria imparten cargas académicas en múltiples colegios del país, pero muchos de ellos han logrado apropiarse de manera magistral del verdadero proceso educativo logrando elevar el nivel cognitivo de los estudiantes, inquietando positivamente a muchos de ellos en la escogencia de una carrera profesional. Adueñarse, convencer e impactar una clase aparentemente aburridora es la mejor herramienta de un docente con o sin pedagogía, y tomando como ejemplo a Walter H.G. Lewin nacido el 29 de enero de 1936, doctor en Física, astrofísico y exprofesor emérito de física del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que con sus vídeos y sus libros “Por amor a la Física” ha logrado que muchos educandos pasen de la indiferencia constante de la física a la curiosidad de esta maravillosa ciencia. Somos los docentes los directamente responsables de despertar el amor o el odio a nuestra cátedra que motive a una vida académica profesional o desmotive tanto que estemos alimentando a nuestros estudiantes a seguir una vida simplemente laboral sin ninguna formación académica.









