La frontera con Venezuela

La interinidad del hombre sobre la tierra es un hecho irrefutable. Es decir, somos huéspedes de un territorio que no hemos construido y...

harold moraLa interinidad del hombre sobre la tierra es un hecho irrefutable. Es decir, somos huéspedes de un territorio que no hemos construido y que por tanto no nos pertenece. Ante esto, conviene más bien compartir con el otro la brevedad de nuestra estancia sobre la tierra con respeto y solidaridad. Por ello, no tiene sentido marcar límites para señalar la propiedad sobre un territorio, que como se dijo no tiene dueño. Estas marcas contradicen las tendencias mundiales en el campo de la ciencia, de la tecnología, de la cultura y del mismo tránsito de los individuos, a través de las naciones del mundo.

No en vano hoy en día cobra fuerza la frase “ciudadano de mundo” para indicar con ella la posibilidad que tenemos los seres humanos de enriquecer nuestro potencial profesional, cultural e incluso espiritual, mediante la interacción con el otro. En otras palabras, en la actualidad las fronteras se difuminan, con el fin de dar paso a la precitada interacción.

A la luz de lo afirmado, todo conflicto que se instaure genera desazón, socava de manera inmisericorde la dignidad humana y elimina la posibilidad de acercamiento entre los individuos, mediante el recurso más rico y potente que debe signar el decurso de una sociedad: el diálogo. La vida humana abunda en adversidades, entre ellas las enfermedades, la pérdida de un ser querido, la angustia generada por el desempleo.

En virtud de lo que se acaba de afirmar, se debería gastar menos esfuerzo en incrementar estos sufrimientos y en su lugar potenciar espacios que promuevan el bienestar físico y emocional de los individuos, de tal forma que estos puedan disfrutar de la mejor manera posible la brevedad de su existencia terrenal.

Hace ya varios años el Libertador Simón Bolívar soñaba con la consolidación de una gran república Bolivariana, a esta causa entregó su lucha y sembró en esta porción del universo, la semilla de la solidaridad y la tolerancia, atributos que distan mucho de las deportaciones masivas que sufren nuestros connacionales por parte de autoridades de nuestra nación vecina de Venezuela, que comparte con la nuestra problemas similares. Sería más producente aunar esfuerzos que nos posibiliten resurgir fortalecidos de nuestros padecimientos para alcanzar la gloria, que ha sido esquiva al territorio latinoamericano.

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