Se completarán 5 años con el América en el descenso, y los únicos infelices siguen siendo los hinchas más fieles del país.
Los jugadores y cuerpo técnico contentos porque reciben sus sueldos oportunamente, los directivos porque hacen sus jugosos negocios, y el resto del país futbolero porque no sube el equipo que le coloque seriedad a la feria de títulos en medio del juego mediocre en que se ha convertido el publicitado campeonato de primera división, lo cual se demuestra cuando a la selección Colombia le toca alinear los futbolistas domésticos para jugar mal y perder como sucedió contra Argentina hace un mes.
En este país ya nada es imposible, y por eso no es raro que al club de fútbol más ganador y representativo del país en el extranjero, lo hayan postrado al todavía más pésimo futbol de ascenso.
En el 2011 propusimos no hacer parte de la humillación y de la alcahuetería a una dirigencia testaferra que solo ve en el club la gallina de los huevos de oro, como efectivamente lo es el otrora grande en la segunda división: excluido de la lista Clinton, sponsor de la multinacional Adidas, patrocinio de una empresa sólida como Cine Colombia y otras, taquillas grandes en Cali y adon de vaya el equipo, contrato exclusivo por derechos televisivos, todo a cambio del pago de salarios bajos propios del raquítico Torne Aguila, ayer Postobón cuando fue usufructuado descaradamente por el dueño de este negocio en beneficio de su equipo paisa que ya no gana campeonatos coincidencialmente.
Se propuso desde aquel oscuro 2011, a pesar de la animadversión de la misma hinchada roja, no volver a entrar a los estadios para castigar donde les duele más a los dirigentes negociantes, en el bolsillo.
Pero no, el hincha le siguió cumpliendo religiosamente a su onceno ignorando, tal vez conscientemente, que había una tramoya para enterrar al equipo por 5 años, así quedara una cicatriz de la vergüenza para toda la vida, herida que solo portamos los que siempre hemos estado ahí, pues los demás fueron por lo suyo e hicieron el negocio.
¡Qué lastima! Pero ahora que perdió cínicamente con el Bucaramanga en Cali para despilfarrar otra opción más, que se desató otra vez la santa ira, pagando absurdamente la boleta más cara del país ($116.500.oo), como pasó en los 3 años anteriores con otros equipitos, parece que por fin la hinchada se tocó para no volver a apoyar estúpidamente a los Sangiovany y compañía, que tan amañados están en la B que hasta compraron otro equipo para montarlo en Palmira y no volver a los estadios hasta que se monte una nómina digna de la historia y ascienda y vuelva a donde pertenece por genética “la mechita”. Que así sea, porque el América de Cali es y seguirá siendo para las generaciones venideras la pasión de ustedes y nosotros, el pueblo.










