por: El Tabloide · 22 marzo, 2017
“…todos deberíamos apostarle al cuidado y embellecimiento de la ciudad…”
Diferentes cambios ha presentado la dinámica actual de Tuluá reflejando un futuro que promete un lugar confortable para los años siguientes. No estoy hablando de la administración de turno ni de las administraciones del pasado. Estoy refiriéndome al posicionamiento que en la actualidad se está tomando, lo que servirá para que a la vuelta de unos cinco o diez años seamos reconocidos no sólo a nivel regional sino nacional como una ciudad organizada, tecnológica, con buena infraestructura y agradable a la vista, independientemente del grupo que esté a cargo del uso de los recursos públicos.
En ese sentido, todos debemos colocar nuestro granito de arena para que las cosas funcionen y sea llamativo vivir aquí. No es difícil apersonarse de acciones como sembrar un árbol, barrer el frente de la casa, pintar las fachadas, respetar las señales de tránsito, mantener los vehículos en buen estado, cuidar los bienes públicos y en general todas aquellas acciones encaminadas a fortalecer la imagen que hoy en día estamos logrando.
La parte comercial, como lo he manifestado en otras ocasiones es de las que más ha evolucionado en ese sentido. Precisamente es el enfoque con el que se promociona a Tuluá. Algunos almacenes le han apostado a la imagen contribuyendo así a la buena imagen del corazón del Valle. Lujosas fachadas e interiores dan cuenta que hay fina madera en la parte de la arquitectura, diseños que nada le envidian a las grandes capitales. Un comercio, principalmente el de la ropa o textil, que podría decirse compite de tú a tú con los locales de los centros comerciales tanto propios como de otras ciudades. Tengo que decirlo, aún nos falta en la atención al cliente. Lo he escrito y lo vuelvo a escribir. Al vendedor tulueño le falta creérsela. Deben transformarse en el momento de la venta, actuando en el rol que les corresponda. Unos porque atosigan el cliente, otros porque ni lo determinan. Conviene lograr un equilibrio en ese sentido, tacto, cordialidad, emoción de lo que hacen, respeto, paciencia, excelente presentación y buen vocabulario.
En ese aspecto los que sí han ganado terreno son el comercio gastronómico. Amplia variedad tanto dentro de los centros comerciales como fuera de ellos. Hoy tenemos una paso ancho en el barrio el Príncipe casi en su totalidad con servicio de comidas rápidas, un lago Chilicote en el que es agradable pasar una tarde de domingo más ahora con la novedad de sentarse en el suelo para comer estilo camping, una 25 con rápidos domicilios y en general buena atención de parte del personal de los diferentes restaurantes y locales de comida. Este comercio le ha apostado al cuidado del cliente. Así como todos deberíamos apostarle al cuidado y al embellecimiento de la ciudad. No esperemos a que todo nos lo den, hay que dar también.


