El fenómeno de la Niña irrumpió con fuerza en el centro del Valle. En Tuluá se vivieron momentos dramáticos pero solo hubo daños materiales.
Un conato de incendio, viviendas inundadas, árboles caídos y varias casas destechadas fue el resultado del fuerte vendaval registrado el pasado sábado en la Villa de Céspedes en horas de la tarde que obligó además a suspender el partido de Cortuluá por el mal estado de la cancha del estadio Doce de Octubre.
La emergencia que se prolongó por varias horas, fue atendida por unidades del Cuerpo de Bomberos de la ciudad, voluntarios de la Cruz Roja y socorristas de la Defensa Civil, quienes debieron emplearse a fondo para poder atender los diferentes llamados de socorro de la ciudadanía.
Las fuertes precipitaciones, que marcan la primera temporada de lluvias del año, causó emergencias en más de siete barrios donde el agua alcanzó a ingresar a algunas viviendas ante la falta de capacidad del alcantarillado para su evacuación.
De igual manera se reportó la caída de 17 árboles que afectaron la estructura de algunas viviendas y la caseta de una empresa de taxis en el centro de la ciudad al igual que obstruyeron las vías en varios sectores de la Villa de Céspedes.
El vendaval también hizo que se presentara un conato de incendio en una fábrica de muebles ubicada en el barrio Morales, sobre la carrera 13, salida norte de la ciudad, donde las ramas de un árbol afectaron los cables de alta tensión y ocasionaron la emergencia.
De acuerdo con el director de la Oficina de Gestión de Riesgo de Desastres del Valle, Jesús Copete, quien desde el mismo momento de la emergencia estuvo pendiente de la situación, tras superar la emergencia, se hizo un balance y se tomaron datos de los damnificados para las ayudas del caso.
Por su parte el comandante del Cuerpo de Bomberos de esta ciudad, teniente Azarías Hincapié, hizo un llamado a la ciudadanía para que durante la temporada invernal procure no transitar en sus vehículos, no protegerse debajo de los árboles, no arrojar basuras a la calle, abstenerse de los paseos de olla ante la posibilidad de una creciente súbita de cualquiera de los afluentes y en caso de una emergencia llamar a los organismos de socorro.

