Los tulueños todavía no saben bien lo que se les viene “pierna arriba” luego de los poderes extraordinarios que el concejo le otorgó a Vélez, el alcalde, a su regreso de las pampas argentinas… ¡Y lo van a sentir en el bolsillo!
Los alfajores que trajo Vélez, el alcalde, de su periplo por Argentina le sirvió para convencer a la mayoría de los concejales tulueños para que le aprobaran las facultades ex-traordinarias que le habían negado en primera instancia… ¡A esos se les llama alfajores milagrosos!
Los concejales “endulzados” y que le dijeron sí a todo fueron: Diego Fernando Suaza, Jorge Hernán Montes, Eliecid Ávila Ávila, Claudia Mariem Rodríguez, Óscar Oswaldo Gómez, Juan Fernando Henao, Llener Darío Borja, Antonio José Galvis, Denny Osorio Villada, Martha Cecilia Londoño, Mauricio Arbeláez y Orlando Valderrama… ¡Por sus acto
Los comentarios que ha generado esta posición de los concejales de la coalición es que cambiaron su voto por cuota burocrática… ¡Qué lástima!
Los que se abstuvieron a seguirle el paso a Vélez, el alcalde, fueron Luis Fernando Campo “Chirigüiri”, Alexánder Agudelo Colorado, Carlos Arturo Cerquera, Consuelo Cifuentes Sánchez y Carlos Arturo Londoño quienes prefirieron quedar como las guayaberas, por fuera… ¡Para tenerlos en cuenta!
En otras palabras, Vélez, el alcalde, podrá de ahora en adelante y por un año y sin consultarle absolutamente nada a los concejales vender las propiedades de todos los tulueños que el considere improductivas como el Parque de la Guadua, el Sarmiento Lora, el Aeropuerto Farfán, el estadio Doce de Octubre y Dios no lo quiera, la galería… ¡Después no digan que no se los dije!
El pasado lunes, mientras escucha bien la Santa Misa y rezaban la novena navideña, los feligreses de la parroquia San Bartolomé se sorprendieron cuando un guarda de tránsito imponía comparendos a los propietarios de las motocicletas parqueadas a un costado de la iglesia que estaban en el oficio religioso… ¡Plof!
Hasta ahí llegó la novena porque los dueños de las motos, acompañados por el padre Larenas, salieron a ver qué estaba pasando con su vehículo y el guarda muy grosero le faltó al respeto al cura y la situación se puso maluca… ¡Qué atrevido!
Este incidente obligó que al otro día se reunieran el padre Larenas, el jefe del tránsito local, el director de los guardas y hasta el Personero para mediar en el asunto. Se convino llamarle la atención al guarda grosero y acordar que en los horarios donde se esté oficiando la Santa Misa los parroquianos pueden parquear sus motocicletas sobre la carrera 25, a un costado de la San Bartolomé… ¡Nos imaginamos que ahora el padre Larenas tendrá que darles una contraseña a sus feligreses para evitarse colados!










