Los agentes de tránsito y la patrulla del espacio público se han hecho los de la “vista gorda” ante esta problemática que afecta la movilidad.
La vía más congestionada de Tuluá es sin duda alguna la carrera 30 entre las calles 21 y 26, donde carros particulares, taxis, camiones, motocicletas y hasta bicicletas de movilizan en ambos sentidos de la vía y muchos se estacionan en sentido contrario o en plena vía debido a que la berma permanece ocupada por la mercancía que exhiben los comerciantes que allí tienen establecidos sus negocios.
Los más perjudicados con este despelote son los peatones que tienen que sortear este tipo de obstáculos para poder transitar por el lugar exponiéndose a ser atropellados por los vehículos que intentan movilizarse por este trayecto. Los agentes de tránsito y la patrulla del espacio público se han hecho los de la “vista gorda” ante esta problemática que afecta la movilidad vial de la ciudad.
