El estudio, publicado en la revista Nature, identificó por primera vez un fenómeno conocido como inestabilidad Kelvin-Helmholtz, una especie de remolino que se forma cuando corrientes de plasma se desplazan a diferentes velocidades sobre la superficie solar.
Los investigadores creen que estos remolinos ayudan a transportar energía hacia la atmósfera exterior del Sol, donde se originan las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal. Cuando estas explosiones apuntan hacia la Tierra, pueden afectar satélites, sistemas GPS, comunicaciones, redes eléctricas e incluso algunas operaciones aéreas.
Las imágenes también ayudan a resolver uno de los mayores misterios de la astronomía: por qué la atmósfera del Sol es mucho más caliente que su superficie visible.
Según los expertos, este descubrimiento permitirá comprender mejor el comportamiento del Sol y mejorar las predicciones sobre el llamado clima espacial, con el fin de reducir el impacto que estos fenómenos pueden tener sobre la infraestructura tecnológica y los servicios que usamos a diario.



