por: El Tabloide · 11 enero, 2017
Definitivamente en Colombia somos unos magos… y felices todos”.
En palabras de la ministra del trabajo, Dra. Clara López Obregón tomadas de la página web del Ministerio respecto al incremento del 7% en el salario mínimo para el año 2017: “Se trata de un crecimiento en términos reales de 1,5% frente a la proyección del año 2016 estimada en 5,5% y seguramente de más de 2,5% frente a las perspectivas para 2017 que sitúan la inflación entre el 4 y el 4,5%, con lo cual se constituye en una mejora real del poder adquisitivo de los trabajadores”.
Quiere decir en términos de interpretación de las cuentas que a nivel gubernamental se hicieron, porque como costumbre la conciliación no se dio y el incremento se fijó por decreto presidencial, que cerca de dos millones de trabajadores en Colombia deben estar súper agradecidos con el incremento ya que frente al 2016 su capacidad adquisitiva creció en un 1,5% y frente al 2017 están teniendo un ahorro de 2.5%. Esto no cuadra ni en porcentajes con los cuales nos gusta entendernos en el lenguaje financiero. Qué pena tener que desajustar un poco las cifras integrándole a las proyecciones el 19% de IVA a aproximadamente el 70% de los productos de la canasta familiar; esto es un incremento de un 3% entre el impuesto referido entre un año y otro. Quiere decir que este 3% absorbe el ahorro del 2,5% al que se hizo referencia en cuanto al año que acaba de iniciar.
¿Qué tal si el ejercicio lo planteamos de forma numérica? Voy a hacer un supuesto de una familia promedio en Colombia. Un papá quien es el trabajador con SMLMV, una mamá y dos hijos. Su nivel de ingresos tal como quedaron definidos son de $820.857 incluido auxilio de transporte menos las deducciones de ley en salud y pensión por valor de $65.668 lo que deja un neto de $755.189. Supongamos que no les ha llegado una de las casas ni uno de los golpes del vicepresidente, entonces deban pagar un arriendo por valor de $300.000 y eso barato que no creo que se consigan hoy en día; menos un monto entre mercado y elementos de vestuario por $300.000. Hasta allí le va quedando a la familia $155.189.
Pareciera que funcionara. Pero ¿dónde queda el pago de servicios? Economizando, pongámosle pues $100.000. Que el papá le haya ido muy bien en el trabajo y pueda transportarse en moto propia con un consumo mensual de gasolina equivalente a $30.000. Así las cosas les está quedando una diferencia aún positiva de $25.189. Se me acaba de ocurrir calcularle el 19% de IVA al 70% de lo considerado para mercado equivalente así a $39.900 quedando la familia con un déficit de $14.711. Definitivamente en Colombia somos unos magos. Tanto el gobierno en definirle a los empleados su situación económica, como los empleados para solventarla. Y felices todos.



