El anuncio fue realizado por el Ministerio de Defensa, que confirmó el despliegue de cerca de 11.000 integrantes de la Fuerza Pública en Cali y otros puntos estratégicos del Valle del Cauca. El objetivo es prevenir cualquier acción que pueda poner en riesgo el desarrollo del evento y la seguridad de las delegaciones internacionales.
Además de la vigilancia fluvial, las autoridades intensificarán los controles sobre vehículos de carga pesada, transporte escolar y automotores que puedan ser utilizados para ocultar explosivos. También se mantendrán operativos de inteligencia y monitoreo permanente para detectar posibles amenazas.
“Vamos a tener botes de la Infantería de Marina en el río Cauca y absolutamente todas las capacidades”, afirmó el ministro de Defensa durante una rueda de prensa.
El esquema de seguridad también incluye corredores viales protegidos, vigilancia en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, la Universidad Santiago de Cali, el Batallón Pichincha y otros puntos estratégicos de la ciudad. A estas medidas se suman la ley seca, las restricciones al transporte de carga y la suspensión temporal del porte de armas.
Las autoridades reiteraron que, aunque no se ha detectado una amenaza concreta, el despliegue busca anticiparse a cualquier riesgo que pueda afectar la transmisión de mando presidencial.



