Doctor
Abelardo De La Espriella
Presidente electo de Colombia
Quiero aprovechar la generosidad del periódico digital El Tabloide, con gran influencia lectora en el centro del Valle del Cauca, para hacerle conocer inquietudes que agobian a los vallecaucanos, no solo a quienes votamos e hicimos campaña por Usted, también a la ciudadanía en general.
En primer lugar, confirmar que no hay en nuestro departamento un interlocutor válido que haga conocer del nuevo gobierno las necesidades y angustias de nuestra región.Ni la clase política, ni los empresarios, ni nadie que se reclame dirigente de nuestro Valle del Cauca parece tener la capacidad para intercambiar ideas con Usted señor presidente, confirmación de nuestra preocupación.
De hecho, ningún coterráneo ha sido llamado a ocupar un ministerio en su gobierno, cuando el Valle del Cauca representa aproximadamente el 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia. Aquí se concentra el 18% de la industria nacional y el 22% de la agroindustria, y lo más importante, esta es la casa del Señor de los Milagros de Buga.
Es claro que en la fría matemática electoral nuestro aporte en número de votos a su elección no sea comparable con otras regiones de la nación, pero eso tiene su lectura, su explicación.
Hace bastante tiempo que el Valle del Cauca y sus 42 municipios vienen siendo gobernados -con alguna breve excepción- por una clase política que les dio la espalda a las necesidades de la gente y se dedicó a saquear los recursos de nuestros impuestos, lo peor, el sector empresarial y académico fue cooptado por esta forma de gobernar y los ciudadanos, también complacientes, cobraron por ventanilla, votaron masivamente por el petrismo, es decir, apagaron el incendio con gasolina.
Los cantos de sirena de la pecaminosa ideología mamerta han sembrado, con pasajero éxito, odio y rabia en nuestra región, solo la gestión de un buen gobierno nacional, que vigile atentamente el destino correcto de los recursos públicos en la ejecución de las obras que se necesitan, podrá hacer cambiar el pensamiento ingenuo de la mayoría.
Usted, señor presidente, tiene en sus manos la posibilidad de cambiar esta realidad vallecaucana, ayúdenos en eso y los ciudadanos, con sus mejores hombres, volverán a hacer de esta región un ejemplo de equidad y progreso como lo pensaron y ejecutaron nuestros mayores.
Atentamente




