El ministro británico de Empresa, Peter Kyle, calificó el acto como «totalmente inapropiado» y solicitó al máximo organismo del fútbol que analice lo ocurrido. Desde Downing Street también respaldaron la petición y señalaron que cualquier posible decisión corresponde exclusivamente a la FIFA.
La polémica aumentó tras las declaraciones del portavoz del primer ministro Keir Starmer, quien afirmó que «las Islas Falklands son, sin duda, británicas», en referencia al nombre con el que el Reino Unido identifica el archipiélago.
En Argentina, la imagen fue celebrada por distintos sectores políticos. El presidente Javier Milei reaccionó en redes sociales con un mensaje de apoyo a la selección, mientras que la vicepresidenta Victoria Villarruel defendió el gesto de los futbolistas y aseguró que «las Malvinas las llevamos en la sangre y el corazón».
Las Islas Malvinas son un territorio cuya soberanía mantienen en disputa Argentina y el Reino Unido desde hace décadas. Ambos países protagonizaron un conflicto armado en 1982 y, desde entonces, el tema continúa siendo motivo de tensiones diplomáticas.
Mientras la FIFA analiza si se pronuncia sobre el caso, la Albiceleste ya se concentra en la final del Mundial, donde enfrentará a España en busca de revalidar el título.



