El encuentro terminó 3-1 a favor de la selección argentina, pero la principal polémica se produjo en el minuto 72. Inicialmente, el árbitro amonestó al argentino Leandro Paredes; sin embargo, tras revisar la acción en el VAR, corrigió la decisión y mostró la segunda tarjeta amarilla a Embolo por considerar que simuló una falta, aplicando el protocolo conocido como «Mistaken Identity», que permite rectificar una sanción cuando se ha amonestado al jugador equivocado.
En la rueda de prensa posterior al compromiso, Yakin manifestó su inconformidad con la decisión.
«Estábamos dominando, pero esa tarjeta roja nos castigó. Es muy doloroso que nos hayan eliminado de esa manera. Creo que no nos lo merecíamos», afirmó.
El técnico también aseguró que desconocía la norma aplicada por el cuerpo arbitral.
«Yo esa regla no la conocía antes», reconoció, al tiempo que calificó la acción como una jugada «inocente» que, a su juicio, no justificaba la expulsión de su delantero.
Pese a las críticas, el entrenador defendió a Breel Embolo y descartó responsabilizarlo por la eliminación.
«No le culpo en absoluto. Es un verdadero jugador de equipo y está destrozado porque no pudo ayudar al grupo», expresó.
Yakin explicó que, tras quedarse con diez futbolistas, el objetivo de Suiza era resistir para llevar el partido a la tanda de penales. Sin embargo, Argentina aprovechó la superioridad numérica y terminó sellando la clasificación a las semifinales.
Aunque cuestionó la intervención del VAR, el seleccionador suizo negó que existiera algún favorecimiento hacia la Albiceleste y reconoció el mérito de su rival. «Fue un partido justo y abierto. Ambos equipos jugaron al fútbol y, por desgracia, hoy no salimos ganadores», concluyó.



