La organización señaló que este retraso complica los procesos de recuperación y aumenta las consecuencias personales, familiares y sociales derivadas de la dependencia.
Del total de personas atendidas durante el último año, el 82,56 % correspondió a adultos, mientras que el 17,44 % recibió atención en los programas dirigidos a menores, jóvenes y sus familias.
Los especialistas explican que una de las principales razones por las que las personas tardan tanto en buscar ayuda es que muchas no reconocen que padecen una adicción. A esto se suma la normalización del consumo de sustancias como el alcohol y el cannabis, además del crecimiento de conductas adictivas relacionadas con el juego, las pantallas y los videojuegos.
Entre las adicciones más frecuentes atendidas por la entidad se encuentran el alcohol, la cocaína y el cannabis. En el caso de las adicciones sin sustancias, la ludopatía y el uso excesivo de dispositivos electrónicos encabezan la lista, especialmente entre los más jóvenes.
Los expertos recomiendan buscar orientación profesional cuando una persona pierde el control sobre el consumo o una conducta, necesita recurrir a ella para afrontar sus emociones, presenta ansiedad cuando intenta dejarla o comienza a afectar su vida familiar, laboral o económica.
El informe también destaca que el 58 % de quienes llegan a tratamiento lo hacen gracias a la intervención de familiares o amigos, lo que evidencia la importancia del entorno para detectar el problema y promover una atención temprana.



