¿Sabía que, según una leyenda indígena, las gotas de lluvia que descienden por los cerros de Mavicure representan las lágrimas de una princesa? Esta es una de las historias que envuelven a uno de los paisajes más emblemáticos del departamento del Guainía, un territorio donde la naturaleza y las tradiciones de las comunidades indígenas están profundamente conectadas.
Ubicados a orillas del río Inírida, a unas dos horas en lancha desde la capital departamental, los cerros de Mavicure, Mono y Pajarito son tres grandes formaciones rocosas que hacen parte del Escudo Guayanés y que se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos de esta región.
La leyenda de la princesa Inírida
Además de su imponente paisaje, estos cerros conservan relatos transmitidos de generación en generación por las comunidades indígenas. Uno de los más conocidos es el de la princesa Inírida, cuya historia está relacionada con el Cerro Pajarito.
Según la tradición, la joven habría bebido una poción preparada por un indígena que buscaba conquistarla. Después de perder la razón, ascendió hasta la cima del cerro, donde su espíritu habría quedado ligado para siempre a la montaña.
Otra de las narraciones habla de tres hermanos y una abuela, representada por una piedra blanca que puede observarse cuando baja el nivel del río. De acuerdo con los relatos de las comunidades, algunos pescadores realizan ofrendas a esta figura como parte de sus prácticas tradicionales.
Para los pueblos indígenas de la zona, estos lugares no son solamente atractivos naturales, sino espacios de significado espiritual y cultural.
Un caño de aguas rojizas escondido entre la selva
A poca distancia de los cerros se encuentra otro escenario que ha llamado la atención de viajeros y creadores de contenido: el caño San Joaquín, reconocido por sus aguas de tonalidades rojizas.
El fenómeno se relaciona con los pigmentos naturales liberados durante la descomposición de la vegetación, que producen diferentes tonalidades en el agua bajo la luz del sol.
El creador de contenido alemán Dominic Wolf compartió imágenes de este lugar en sus redes sociales y destacó sus paisajes, sus playas de arena blanca y la riqueza natural de la zona, donde también habita fauna como los delfines de río.
¿Cómo llegar y cuándo visitar los cerros de Mavicure?
Para conocer este destino, los viajeros deben llegar primero a Inírida, a través de vuelos comerciales desde ciudades como Bogotá. Desde allí, el recorrido continúa por vía fluvial, generalmente mediante operadores turísticos y guías de las comunidades indígenas.
La temporada de verano, entre noviembre y marzo, suele ofrecer condiciones favorables para los desplazamientos por el río y permite observar playas de arena que quedan cubiertas durante las temporadas de mayor nivel del agua.
Quienes deseen ascender al cerro Mavicure deben contar con preparación física, seguir las indicaciones de los guías y respetar las recomendaciones de las autoridades indígenas. Se aconseja llevar hidratación, ropa cómoda, protector solar y repelente.
Visitar los cerros de Mavicure significa acercarse a un territorio en el que cada formación rocosa, río y relato conserva parte de la memoria de sus habitantes. Un destino que invita a descubrir la riqueza natural y cultural del Guainía, pero también a reconocer la importancia de protegerlo.



