Un observatorio de 1.450 kilos de la NASA caerá a la Tierra: ¿hay peligro?

Después de casi 22 años en órbita, el Observatorio Neil Gehrels Swift se acerca al final de su misión y se prepara para reingresar a la atmósfera terrestre. Aunque la mayor parte de sus 1.450 kilogramos se desintegraría durante el descenso, la NASA advierte que algunos fragmentos podrían alcanzar la superficie.

El telescopio espacial fue lanzado en noviembre de 2004 para estudiar explosiones de rayos gamma, agujeros negros y otros fenómenos cósmicos. La agencia estima que la probabilidad de que una persona resulte afectada por el impacto de los restos es de una entre 2.100.

La zona potencial de caída comprende la franja entre los 20,6 grados de latitud sur y los 20,6 grados norte. Esto incluye sectores de América Central y del Sur, África central, el sur de India, el sudeste asiático y el norte de Australia, además de amplias áreas oceánicas.

La fecha y hora exactas del reingreso aún están sujetas a cambios. Las proyecciones divulgadas han presentado diferencias de varias horas, por lo que todavía no es posible precisar dónde podrían caer los fragmentos.

El descenso de Swift se aceleró por el aumento de la actividad solar, que expandió la atmósfera terrestre e incrementó la resistencia sobre el observatorio, reduciendo su altura orbital. La NASA intentó prolongar su vida útil mediante una misión de rescate de Katalyst Space Technologies, pero la operación no logró estabilizar la nave.

El observatorio fue desactivado oficialmente el 20 de octubre. Su reingreso vuelve a poner sobre la mesa los desafíos relacionados con la gestión de los satélites fuera de servicio y los posibles riesgos de sus restos al regresar a la Tierra.

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