El barrio San Benito-La Rivera, ubicado en la comuna 1 de Tuluá, es uno de los sectores que ha contribuido al crecimiento del oriente de la ciudad. Sus habitantes destacan la solidaridad y el sentido de pertenencia de la comunidad, pero también hacen un llamado por las vías sin pavimentar, las inundaciones y la recuperación de los espacios recreativos.
Lo bueno
La solidaridad y el sentido de pertenencia son el orgullo del barrio. Sus habitantes destacan la unión y el apoyo entre vecinos, características que fortalecen la vida comunitaria. Además, resaltan que, durante el terremoto, el sector no registró daños, según la información suministrada por la comunidad.
Lo feo
Los espacios recreativos necesitan atención. La comunidad pide recuperar y cuidar el parque lineal ubicado junto a la quebrada La Rivera, que actualmente se encuentra abandonado. También solicita la construcción de parques infantiles y una sede para la Junta de Acción Comunal, pues el barrio no cuenta con salón comunal.
Lo malo
Las calles sin pavimentar generan inundaciones. Según los habitantes, hay entre siete y ocho vías pendientes de pavimentación y, durante las lluvias, el agua llega a ingresar a algunas viviendas.
Uno de los puntos más afectados está en la calle 30A, entre las carreras 43 y 45, donde la comunidad pide una intervención urgente y apoyo de la Administración Municipal para mejorar las condiciones de las vías.
Algunos datos
La urbanización de San Benito-La Rivera comenzó en 1995, mientras que su Junta de Acción Comunal empezó a funcionar en noviembre de 2009. Actualmente, el sector alberga cerca de 200 familias y, según la información disponible, alrededor del 60 % de sus calles están pavimentadas.
Su cercanía a la carrera 40 ha impulsado la actividad comercial, con pequeños supermercados, cafés y gastrobares. Entre los proyectos que sueña la comunidad está transformar el jarillón que protege al barrio de la quebrada La Rivera en un sendero ecológico iluminado, con bancas y máquinas biosaludables.



