El descubrimiento ocurrió en julio de 2025, en la Formación Hell Creek, una zona de Estados Unidos reconocida por conservar numerosos fósiles del Cretácico Superior. Kent Hups, profesor de ciencias de Colorado e investigador asociado voluntario del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, encontró inicialmente dos huellas de aproximadamente 90 centímetros de largo.
Las marcas tenían tres dedos y una forma característica. Para comprobar que no se trataba simplemente de una formación producida por la erosión, el equipo excavó el terreno siguiendo la posible trayectoria del animal y encontró una tercera y una cuarta huella. Posteriormente, durante este verano, localizaron una quinta.
El tamaño también fue determinante. Según los investigadores, los dos dinosaurios de la zona que podrían haber dejado huellas de semejantes dimensiones eran el T. rex y el Edmontosaurus, pero la forma de las patas permitió asociarlas al primero.
Las huellas tienen alrededor de 66,5 millones de años y constituyen una evidencia especialmente valiosa porque permiten estudiar aspectos del comportamiento del animal que sus esqueletos no pueden revelar.
A partir de la distancia entre las marcas, los científicos estimaron una zancada de unos 4 metros y calcularon que el T. rex avanzaba entre 5,6 y 7 kilómetros por hora cuando dejó el rastro.
El hallazgo fue publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology. Los investigadores planean estudiar algunas de las huellas para obtener más información sobre el movimiento, las patas y posibles impresiones de piel del dinosaurio.
Aunque anteriormente se habían encontrado dos huellas aisladas atribuidas al T. rex, los científicos consideran que esta secuencia representa una de las evidencias más importantes de su desplazamiento en la Formación Hell Creek.



