El estudio, publicado en el Journal of Technology in Behavioral Science, encontró que el 68 % de las publicaciones analizadas contenía información falsa, engañosa o fraudulenta.
Los investigadores también encontraron una diferencia importante según la formación de quienes crean el contenido. El 45,5 % de los videos publicados por profesionales acreditados fue considerado preciso, frente a apenas el 4,7 % del contenido realizado por personas sin cualificación en el área.
Los suplementos y los llamados superalimentos aparecieron en cerca de tres de cada cuatro videos, mientras que el 67 % promovía la denominada alimentación “limpia” o “saludable”.
Instagram destaca por el contenido sobre el cuerpo
La investigación encontró que la objetivación corporal apareció en 78 % de los videos de Instagram, frente al 48 % de TikTok. En la primera plataforma también fueron más frecuentes los contenidos relacionados con cuerpos delgados y musculosos y el ejercicio como herramienta para modificar la apariencia.
Los investigadores además analizaron posibles señales relacionadas con la ortorexia nerviosa, caracterizada por una preocupación excesiva por consumir únicamente alimentos considerados “puros” o “limpios”.
El tema cobra relevancia porque las redes ya influyen en las decisiones de salud. Otro estudio publicado en JAMA encontró que más de uno de cada cinco usuarios toma decisiones sobre su salud basándose en información vista en redes sociales.
Los investigadores resaltan la importancia de verificar las credenciales de los creadores y contrastar sus recomendaciones con fuentes profesionales y científicas.



