Plaza de Mercado, una centenaria que se niega a desaparecer

los tulueños tuvieron a La Planeta como primera Plaza de Mercado en donde hoy están el Parque Céspedes y el Palacio de Justicia. En momentos...

los tulueños tuvieron a La Planeta como primera Plaza de Mercado en donde hoy están el Parque Céspedes y el Palacio de Justicia.

A pesar de los años que son inexorables, la Plaza de Mercado de Tuluá se conserva imponente. Sus actuales inquilinos libran una lucha con el municipio para evitar su demolición.

A pesar de los años que son inexorables, la Plaza de Mercado de Tuluá se conserva imponente. Sus actuales inquilinos libran una lucha con el municipio para evitar su demolición.

En momentos en que la galería de Tuluá cumple algo más de 100 años de funcionamiento en su actual sede, los vientos de demolición que soplan sobre ella están aflorando toda suerte de sentimientos en por lo menos tres generaciones que han crecido a su lado.
La primera referencia que tienen los tulueños de comienzos del siglo pasado de una galería es de La Planeta, un amplio espacio abierto situado en la margen izquierda del río Tuluá, en el lugar que hoy ocupan el Parque Céspedes y el Palacio de Justicia.
“La Planeta era el sitio más atractivo de la población y donde se realizaba entonces el mercado público y las ferias de toldillo” señala Hernando Vicente Escobar en su libro “Recuerdos Tulueños”, terreno que más tarde fue desmembrado para darle paso a nuevos espacios que marcaron el progreso de la ciudad.
Por su parte los escritores Joaquín Paredes Cruz y Guillermo E. Martínez, en el libro “Historia y Geografía de Tuluá”, precisan que la manzana donde funciona actualmente la Plaza de Mercado, fue donada por Teófilo Victoria, al que se le agregó un predio más pequeño que era propiedad de Toribia Lozano y que al morir, por no tener descendencia, fue tomado por el municipio.
Al respecto, el Acuerdo 12 del 7 de octubre de 1911, señala en su artículo primero: “Destínase el solar que en este municipio corresponde al Distrito como heredero de la señora Toribia Lozano para que acrezca el lote que el señor Teófilo Victoria le donó con el objeto de que se construya allí el edificio destinado para Plaza de Mercado Público en esta ciudad”.
Agregan los escritores tulueños que el espacio sobre el que se construyó el mercado cubierto hacía parte de la hacienda La Esperanza que era propiedad de Victoria, de la misma familia donante de los terrenos donde se encuentra actualmente el barrio Victoria.

Esta imagen de la calle Sarmiento, donde se alcanza ver al fondo la Plaza de Mercado año 1922.

Esta imagen de la calle Sarmiento, donde se alcanza ver al fondo la Plaza de Mercado año 1922.

Renació de las cenizas
Una vez adquirido el terreno para avanzar en la construcción de una plaza de mercado, la Administración Municipal de la época dispuso que la empresa Compañía de Mercado Cubierto adelantara la edificación de la nueva galería.
Las obras avanzaron de manera acelerada y el 3 de febrero de 1916, hace exactamente 101 años, se dio al servicio de manera parcial la nueva Plaza de Mercado efectuándose el traslado de los vendedores que desde hacía años venían adelantando sus transacciones en La Planeta. La construcción definitiva concluyó en 1921.
“El 29 de enero de 1931, un voraz incendio destruyó por completo la mayor parte de la Plaza de Mercado. La reconstrucción del edificio se inició en el lapso comprendido entre esa fecha y el 18 de junio en que fue dado al servicio nuevamente” agregan Paredes y Martínez.
Fue a partir de ese momento en que se decidió iniciar los trámites para oficializar la propiedad del edificio por parte del municipio y tras varios años de litigio, el 20 de abril de 1938 la Corte Suprema de Justicia ordenó entregar a Tuluá la pertenencia del predio con su edificación.
Con el paso de los años, la Plaza de Mercado de Tuluá fue declarada patrimonio histórico de la ciudad así como patrimonio arquitectónico a pesar de que no existen datos ni de sus constructores ni del estilo usado.
Con todo, hoy, 100 después de que la Plaza de Mercado iniciara labores en el sitio en que se encuentra, las amenazas de demolición para darle paso a un moderno centro comercial tienen en escuas a los actuales inquilinos quienes siguen aferrados a la historia pero igual, defendiendo su único patrimonio.

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