La declaratoria fue aprobada por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y confirmada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, que explicó que el reconocimiento no solo cobija el género musical, sino todo el universo social, artístico y comunitario construido alrededor de la champeta durante décadas.
Dentro de los elementos protegidos aparecen la música, el baile, la tradición oral, los picós, festivales, expresiones visuales, formas de vestir, conocimientos populares y prácticas culturales transmitidas entre generaciones en barrios y comunidades del Caribe.
El reconocimiento también incluye un Plan Especial de Salvaguardia, una herramienta que permitirá impulsar acciones de conservación, investigación, difusión y fortalecimiento cultural de la champeta en distintas regiones del país.
La champeta nació en sectores populares de ciudades como Cartagena y Barranquilla, influenciada por sonidos africanos y caribeños que llegaron a Colombia a través de discos importados y de las históricas fiestas de picós.
Durante años, esta expresión cultural fue estigmatizada y asociada a prejuicios sociales. Sin embargo, con el paso del tiempo logró expandirse a nivel nacional e internacional, convirtiéndose en símbolo de identidad afrocaribeña y en uno de los géneros más escuchados en Colombia.
Artistas, gestores culturales y comunidades celebraron la decisión, asegurando que se trata de un reconocimiento a décadas de resistencia cultural y al valor histórico de una tradición que nació en las calles y hoy hace parte del patrimonio del país.





