Un expolicía que gozaba del aprecio y el cariño de sus allegados, falleció al no resistir los procedimientos a los cuales fue sometido.
Un expolicía que gozaba del aprecio y el cariño de sus allegados, conocidos y familiares por su don de gente y servicio a la comunidad, falleció el pasado sábado en la madrugada, luego de que su cuerpo no resistiera los procedimientos a los cuales era sometido para salvarle la vida.
Héctor Fabio Bravo Ramos, como fue identificada la víctima, había sufrido un accidente de tránsito el domingo 31 de julio en horas de la mañana, cuando se desplazaba en su motocicleta por la carrera 28 con transversal 12 en inmediaciones al barrio Santa Rita del Río.
De acuerdo con algunas informaciones el expolicía sin explicación alguna perdió el control de su motocicleta y se cayó golpeando su cabeza contra el pavimento.
Este golpe le ocasionó un trauma craneoencefálico severo y contusiones en diferentes partes del cuerpo que lo dejaron en grave estado de salud.
De inmediato fue auxiliado y trasladado en una ambulancia hasta la clínica Mariángel donde permaneció recluido en la Unidad de Cuidados Intensivos hasta el sábado 6 de agosto cuando se produjo su deceso.
Bravo Ramos de 43 años de edad estuvo por mucho tiempo adscrito a la policía en esta ciudad, donde logró trabajar en diferentes secciones de la institución, lo que le permitió conocer a la ciudadanía y hacer muchos amigos.
Este hombre le tocó vivir varios enfrentamientos y ataques de la guerrilla, uno de ellos y del cual salió ileso fue el presentado en el corregimiento La Iberia donde varios de sus compañeros murieron.
Héctor Fabio Bravo Ramos estaba casado, deja cuatro hijos y en la actualidad se desempeñaba como cobrador de una entidad en la Villa de Céspedes.




