El Tigre es el hombre

Cada campaña presidencial en Colombia tiene sus propias características, eso no se discute en democracia, porque después del frente nacional, donde liberales y conservadores se repartían milimétricamente desde un portero hasta un ministerio -para que no se mataran por lo mismo- pasando por la Constitución de 1.886, también la de 1.991, hasta hoy, los ciudadanos convenimos en darnos una forma de gobierno democrática, participativa, donde se respetan los derechos fundamentales como la libre empresa, la libertad de prensa, la separación y autonomía de los poderes públicos, a elegir o ser elegido y otros más.

Entonces llegamos a las elecciones del próximo domingo 31 de mayo donde, por primera vez, no es la rutinaria y democrática elección de un presidente para que nos gobierne, también es la crucial decisión de si cambiamos o no el modelo de gobierno que nos hemos dado desde el inicio de la vida republicana después de independizarnos de España.

Cepeda quiere un modelo de gobierno donde la propiedad privada sea la que le sirva al gobierno, no la más rentable. Cepeda quiere una justicia que obedezca sin asomo de autonomía los deseos monárquicos del presidente para perseguir y condenar a los contradictores políticos.

Cepeda quiere un Congreso sin funciones, donde nadie se atreva a criticar o votar contra el presidente. Cepeda quiere un ejército no profesional, lo desea en connivencia con las guerrillas traquetas para carnetizar a todos los colombianos, como hacen hoy en el Catatumbo, el Guaviare, el Cauca, sur de Bolívar, Jamundí, nuestra vecina Chaparral y otras regiones de Colombia.

Cepeda quiere un modelo de estado como el de México, donde los traquetos cogobiernan en todos los estados del gran país de Benito Juarez. ¿Quién o qué impide que el heredero de Petro cumpla su propósito destructivo y haga de Colombia una dictadura infinita?

Solamente lo puede impedir Abelardo De La Espriella si los colombianos salimos masivamente a votar por El Tigre, si en vez de quedarse viendo Netflix o nos vamos de paseo de olla al río, madrugamos a votar y convencemos al vecino displicente y también vote, en esta ocasión el voto no solo elige presidente, también, si votamos por El Tigre, garantizamos seguridad en todo el territorio nacional, destrucción de 300 mil hectáreas de coca vía fumigación aérea, cárcel para los corruptos, recuperación del dinero robado por funcionarios bandidos,

salud con citas médicas puntuales y medicamentos completos para los usuarios de las epeeses, libertad de prensa y de opinión, vigencia total de la Constitución del 91, subsidios para quienes los necesitan, que los aportes a pensión no sean expropiados por el estado, como propone el petrismo, vivienda para los pobres y financiación, vía crédito, de la carrera profesional para los bachilleres de la patria.

Llegó la hora, no es como dice Petro: patria o muerte, es patria y vida, siempre vida, como afirma Abelardo De La Espriella. 

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