No es casual que la señora Myriam Cielo Witcher sea colombiana y menos que sea vallecaucana y, como ella lo afirma sin tapujos, ajena a la política pero si fanática incondicional del dinero y los negocios.
Según la entrevista que dio para CNN ella se considera una intelectual porque ha leído todos los libros de Trump sobre cómo ganar dinero y es su alma gemela porque considera que el candidato republicano es su mentor ya que igual que ella es una persona transparente que siempre dice lo que siente así tenga que pagar un alto precio por ello.
“Crecí en un hogar donde todo se hace bajo las reglas, a la luz de Dios, ante la luz de la patria y de la Constitución”, declaró en la misma entrevista.
Afirma también que le duelen los inmigrantes ilegales pero si estos violan la Constitución de los Estados Unidos tienen que irse por estar infringiendo la ley.
Es decir que según la señora Witcher hay unos inmigrantes malévolos y perversos, como lo afirma Trump que calificó a los casi once millones de hispanos en la ilegalidad de ser en su mayoría criminales, drogadictos y bandidos, y otros inmigrantes buenos e inmaculados que son los que defienden a toda costa el statu quo norteamericano y se asimilan totalmente a su cultura y costumbres y en especial a ver la vida como una búsqueda insaciable de poder y dinero.
Pero la inefable doña Myriam va mucho más allá de dividir a sus paisanos en buenos y malos, lo mismo hace con todos los residentes en los Estados Unidos, ya que según ella todo el que esté con la predica ultraconservadora del ahora humanista Donald Trump es una persona de bien y todo aquel que contradiga su verdad hace parte de un equipo de mafiosos que quiere transformar a los Estado Unidos en una especie de Venezuela castro-chavista.
Dentro de ese equipo del mal incluye la susodicha a personajes como Hyllary Clinton, Jeb Bush, Jorge Ramos, Ricky Martin, Mark Antoni y Shakira.
Quienes piensan que la señora Witcher está loca se equivocan, solo asume desde Norteamérica la misma posición de miles de sus compatriotas que invocan la protección de Álvaro Uribe, por idénticas razones por las que ella ensalza a Trump.
Ambos han demostrado que es negocio denostar de los políticos mientras ponen en marcha una campaña llena de mentiras, falsedades y amenazas como lo hicieron los nacionalsocialistas para hacerse con el poder.
A ambos les encantan los negocios y el dinero, solo que el gringo lo pregona y la moral antioqueña del otro lo obliga a un hipócrita recato.
Y finalmente, ambos pagan para que señoras como Myriam Cielo se ganen una platica con su histeria.



