El pasado martes asistí con moderado optimismo a la rueda de prensa que convocó el médico Fernando Gutiérrez, secretario de Salud del Valle del Cauca, pues se anunció como el espacio donde se hablaría del salvamento del hospital Tomás Uribe Uribe, la casa de salud que otrora era el punto de recepción de los pacientes remitidos de los municipios del centro y norte del Valle e incluso de las ciudades del Eje Cafetero pues su fama trascendió las fronteras de la Villa de Céspedes.
Pero la reunión resultó ser una mas de las tantas que se han hecho y donde lo rescatable fue el anuncio de que no se cerrará y la aparición de una figura que se denominó en palabras del funcionario como una comisión de notables que podría ser liderada por la Cámara de Comercio y en la que pueden tomar asiento todos aquellos que crean que cerrar o privatizarlo no es la única opción.
Debo reconocer que por estos días y no se si por efectos de la campaña política, el tema del centro hospitalario ha despertado el inte rés de muchas personas y son diversas las voces que se han escuchado, y por gestiones de los congresistas Susana Correa y Rafael Palau, los voceros del sindicato de trabajadores han ido a Bogotá para entrevistarse con funcionarios del Ministerio de Salud y la caótica situación ha sido tema de la bancada parlamentaria.
Pero ya es hora de pasar de las palabras a los hechos concretos y en ese orden de ideas la reestructuración de la planta de cargos para abaratar la carga salarial, blindar el Tomás Uribe de los manejos politiqueros. Producto de ese manejo en los últimos quince años han pasado varios gerentes los cuales, como los técnicos de fútbol llegan por buenos y han salido por la puerta de atrás.
La comisión de notables de la que habló Fernando Gutiérrez debe empezar a operar desde ya y aterrizar la propuesta para que la Unidad Central del Valle, la Asociación de Médicos Especialistas y Emssanar hagan sus aportes al tiempo que las directivas, con el acompañamiento del gobierno departamental y el Ministerio de Salud se recupere parte de la cartera morosa que las EPS tienen desde hace varios años.
Si dejamos pasar estos días de efervescencia y calor que se vive tendremos que llorar después sobre la leche derramada y prepararnos para el cierre de este gigante que lucha por mantenerse en pie y que ha soportado todos los embates durante los últimos tres lustros.
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